26 may 2026

Ejercicio 2- Narra desde dos perspectivas

Observador- Ella 


Ahí estaba de nuevo, con su elegante sonrisa de blanca dentadura, hoyuelos formándose en sus mejillas, no pude evitar recorrerlo con la mirada, sus ojos azules enfocados en la laptop delante de él, sus fuertes y largos dedos tomando la taza de café, dos cubos de azúcar, como le gustaba, sus labios se entreabrieron al tocar la orilla de la taza, el líquido se deslizó por su garganta, su piel moviéndose con el movimiento, un poco más abajo, la camisa siempre abierta de los primeros botones, mostrando un poco de sus clavículas, su pecho subiendo y bajando lentamente mientras respiraba, me imaginé recorriéndolo, delineando sus marcados pectorales, mordisqueando suavemente su formada nuez de adán, para terminar saboreando sus carnosos labios, notó mi mirada y dejó de mirar la pantalla, bajé la mirada y me escondí detrás del mostrador, el lugar donde pertenecía, el lugar que nunca debería dejar, mientras sentía como su atención posada en mi encendía mis mejillas y mi piel acalorada por la intensidad.


Observado- Él

Nuevamente había acudido a la cafetería de siempre, café americano con dos cubos de azúcar, la mirada esquiva de la cajera, tomé mi lugar al fondo del establecimiento y lo sentí, como el fuego recorría mi rostro, mi cuello y bajaba lentamente, no era la primera vez que lo experimentaba, pero cada que intentaba descifrar el origen me encontraba con la nada, hasta ese momento, pude sentir el anhelo, la intensidad y quizá un poco la envidia, ¿a qué exactamente? no estaba seguro hasta que mis ojos se cruzaron con los de ella, la chica detrás del mostrador, al notarse descubierta desvió la mirada y se escondió, mi respiración suave y controlada, como todo a mi alrededor, excepto por ella, que miraba y huía, lanzaba el anzuelo y cuando por fin lograba atrapar a su presa, la soltaba, una sonrisa burlona se dibujó en mis labios, mis dedos recorrieron la taza en mi mano, acariciándola, mientras mi mirada se posaba en la de ella..


19 may 2026

Ejercicio 1 taller de escritura erótica


¿Qué es el deseo? 

Es ese olor a café por las mañanas que te despierta y te murmura las palabras más dulces de tu última lectura, o  quizá aquel estremecimiento en la lengua cuando la leche de coco y cocoa se mezclan llevándote a las mejores memorias de infancia, o tal vez ese sonido de los suspiros que escuchaste la primera vez que te colaste en un motel con una identificación falsa para terminar con un entumecimiento en las manos por el castigo que te llevaste al regresar a casa aquel día, dime, ¿qué es realmente el deseo, si no, aquello que te eleva y te destruye, que te usa como su muñeca y te deja en el olvido.

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